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Bonesmashing: la peligrosa tendencia de golpearse la cara para marcar la mandíbula que preocupa a médicos

Una práctica difundida en redes sociales promete modificar los huesos del rostro mediante golpes, pero especialistas advierten que carece de respaldo científico y puede causar lesiones permanentes.

Una tendencia estética conocida como bonesmashing ha generado preocupación por promover una práctica peligrosa: golpearse intencionalmente el rostro con la intención de conseguir una mandíbula más definida o pómulos más pronunciados.

Esta conducta se relaciona con comunidades digitales dedicadas a mejorar la apariencia física, donde algunos usuarios aseguran que los pequeños traumatismos pueden estimular cambios en la estructura ósea.

Sin embargo, no existe evidencia científica que respalde este método como una forma segura o efectiva de modificar el rostro. Por el contrario, los impactos pueden ocasionar fracturas, lesiones nerviosas y alteraciones permanentes.

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¿Qué es el bonesmashing y por qué se ha vuelto popular?

El término bonesmashing puede traducirse como golpear o romper huesos y describe una práctica en la que algunas personas se provocan traumatismos faciales buscando alterar su apariencia.

Su difusión está relacionada con el looksmaxxing, una tendencia centrada en maximizar el atractivo físico mediante cambios en la imagen personal.

Dentro de algunas de estas comunidades se promueve la idea de que una mandíbula angular o unos pómulos prominentes pueden conseguirse mediante golpes repetidos.

Aunque estas afirmaciones circulan en internet, no representan tratamientos médicos reconocidos.

¿Golpearse la cara realmente puede cambiar la forma de los huesos?

Los promotores del bonesmashing sostienen que provocar pequeñas lesiones estimula la reparación ósea y produce una estructura facial más marcada.

Esta creencia utiliza de manera incorrecta conceptos relacionados con la adaptación de los huesos a determinadas cargas mecánicas.

Si bien el tejido óseo puede remodelarse a lo largo de la vida, ese proceso no significa que los traumatismos permitan esculpir la mandíbula o los pómulos de manera controlada.

Una fractura puede sanar con deformidades, desplazamientos o complicaciones que afecten tanto la apariencia como la función del rostro.

Por ello, los especialistas rechazan la práctica como método estético.

¿Qué daños puede provocar el bonesmashing?

Los golpes deliberados en el rostro pueden ocasionar lesiones de distinta gravedad, incluso cuando inicialmente no producen síntomas evidentes.

Entre los principales riesgos se encuentran:

  • Fracturas faciales: pueden afectar mandíbula, pómulos y otras estructuras óseas.
  • Asimetrías permanentes: una lesión puede modificar la posición o forma de los huesos.
  • Daño nervioso: puede provocar pérdida de sensibilidad, hormigueo o dolor persistente.
  • Lesiones dentales: los impactos pueden dañar dientes y tejidos de soporte.
  • Problemas articulares: pueden comprometer la articulación temporomandibular, necesaria para hablar y masticar.
  • Traumatismos craneales: los golpes también pueden representar un riesgo para el cerebro.

Las complicaciones pueden requerir atención médica e incluso procedimientos quirúrgicos.

¿Por qué es peligroso golpear la mandíbula y los pómulos?

La estructura facial contiene huesos, músculos, nervios y vasos sanguíneos que trabajan conjuntamente.

La mandíbula, por ejemplo, participa en funciones esenciales como la masticación y el habla.

Un traumatismo puede alterar su movimiento, provocar dolor al abrir la boca o generar problemas de mordida.

En los pómulos, las lesiones también pueden afectar estructuras cercanas a los ojos y comprometer la sensibilidad de determinadas zonas del rostro.

No existe una intensidad de golpe que garantice cambios estéticos sin riesgo de lesión.

¿Qué relación tiene el bonesmashing con el looksmaxxing?

El looksmaxxing agrupa distintas prácticas orientadas a mejorar la apariencia física.

Aunque algunas se relacionan con hábitos convencionales de cuidado personal, otras promueven métodos extremos sin respaldo médico.

El bonesmashing pertenece a este último grupo, al presentar una conducta potencialmente lesiva como una alternativa para modificar los rasgos faciales.

La exposición constante a estándares de belleza poco realistas también puede aumentar la presión sobre jóvenes preocupados por su apariencia.

¿Qué recomiendan los médicos ante esta tendencia?

Los especialistas aconsejan evitar cualquier intento de modificar la estructura facial mediante golpes o traumatismos.

Quienes tengan inquietudes sobre su mandíbula, mordida o características del rostro pueden acudir con profesionales certificados en odontología, ortodoncia o cirugía maxilofacial, según corresponda.

Si después de un golpe aparecen dolor intenso, inflamación importante, alteraciones visuales, dificultad para masticar o pérdida de sensibilidad, es necesario buscar atención médica.

La principal advertencia es clara: lesionar los huesos no constituye un tratamiento estético y puede provocar consecuencias irreversibles.

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