Una montaña puede permanecer aparentemente estable durante años y, en cuestión de segundos, liberar toneladas de material pendiente abajo. Los aludes, avalanchas y deslizamientos de tierra forman parte de los fenómenos naturales capaces de modificar abruptamente el terreno y representar un grave riesgo para las poblaciones situadas en zonas montañosas.
Aunque el término alud suele asociarse principalmente con grandes masas de nieve, también puede utilizarse de manera más amplia para referirse a desplazamientos repentinos de hielo, rocas o escombros. En geología, muchos eventos que involucran tierra y roca se clasifican dentro de los denominados movimientos de masa.
La gravedad es el motor fundamental del proceso, pero generalmente existe algún factor que termina rompiendo el equilibrio de la pendiente.
Quizás te interese: Ciclón Daniel deja al menos 6,000 muertos y más de 10,000 desaparecidos por inundaciones en Libia
¿Por qué se desprende el material de una montaña?
Una ladera se mantiene estable mientras la resistencia del suelo, las rocas o la nieve consigue contrarrestar las fuerzas que empujan esos materiales cuesta abajo.
Cuando ese equilibrio desaparece, comienza el movimiento.
El material puede desprenderse como un bloque o fragmentarse durante el descenso. Dependiendo de su composición y de las características del terreno, puede deslizarse, caer, rodar o transformarse en un flujo que avance pendiente abajo.
La cantidad movilizada puede variar considerablemente: desde pequeños desprendimientos hasta eventos capaces de desplazar millones de toneladas de material.
¿Qué puede provocar un alud o deslizamiento de tierra?
No existe una única causa. Diferentes fenómenos naturales e incluso modificaciones realizadas sobre el terreno pueden reducir la estabilidad de una pendiente.
Las lluvias intensas representan uno de los principales factores. Cuando demasiada agua penetra en el suelo, este puede saturarse, aumentar de peso y perder parte de la resistencia que mantenía unidos sus componentes.
Los terremotos también pueden desencadenar grandes desprendimientos debido a las vibraciones del terreno. Otros factores incluyen el deshielo acelerado, la erosión, cambios en las aguas subterráneas y la actividad volcánica.
En determinadas circunstancias, varios de estos elementos pueden combinarse y aumentar considerablemente el riesgo.
¿A qué velocidad puede avanzar un alud?
No todos los movimientos de masa ocurren de manera repentina.
Algunos desplazamientos son tan lentos que pueden desarrollarse durante meses, años o incluso periodos mayores y únicamente resultan perceptibles mediante mediciones o por los daños graduales ocasionados en el terreno.
Otros, en cambio, pueden acelerarse en segundos.
Cuando grandes cantidades de material comienzan a descender rápidamente por pendientes pronunciadas, la velocidad y la fuerza adquiridas pueden hacer extremadamente difícil abandonar su trayectoria.
Precisamente esa capacidad de pasar de una ladera aparentemente inmóvil a una masa en movimiento convierte estos fenómenos en una amenaza particularmente peligrosa.
Un deslizamiento también puede provocar inundaciones
Las consecuencias no necesariamente terminan cuando el material deja de desplazarse.
Si un gran desprendimiento alcanza un río, las rocas, tierra y escombros pueden bloquear temporalmente el cauce y formar una presa natural.
El agua comienza entonces a acumularse detrás de la barrera. Si el material no consigue soportar la presión y termina cediendo, una gran cantidad de agua puede liberarse repentinamente hacia las zonas ubicadas río abajo.
De esta manera, un desprendimiento ocurrido en una montaña puede desencadenar posteriormente una inundación y ampliar considerablemente la zona afectada.
¿Qué relación pueden tener los deslaves con las inundaciones de Nepal?
Una posible secuencia de este tipo forma parte de las hipótesis investigadas después de la tragedia registrada en Nepal, donde inundaciones y deslizamientos dejaron decenas de víctimas y numerosas personas desaparecidas.
Determinar exactamente cómo comenzó un desastre de estas características requiere analizar factores como las precipitaciones, las condiciones geológicas, los cauces de los ríos y los cambios registrados en las pendientes antes del evento.
Un deslizamiento capaz de bloquear temporalmente un río y la posterior ruptura de esa barrera constituye uno de los mecanismos mediante los cuales ambos fenómenos pueden quedar relacionados.
¿Qué zonas tienen mayor riesgo de sufrir deslizamientos?
Las regiones montañosas con pendientes pronunciadas y materiales poco estables presentan una mayor susceptibilidad, especialmente cuando atraviesan periodos de lluvias intensas o cambios rápidos en sus condiciones.
La presencia de grietas nuevas, deformaciones del terreno o movimientos de rocas puede representar señales de inestabilidad, aunque no todos los grandes desprendimientos pueden anticiparse fácilmente.
Por ello, el estudio del terreno y la vigilancia de las zonas vulnerables resultan fundamentales para reducir el riesgo ante fenómenos capaces de transformar un paisaje completo en apenas unos instantes.
Quizás te interese: Muere adulto mayor a bordo de camión urbano en Chihuahua
📲 ¡Síguenos en nuestro canal de difusión de WhatsApp! —> Solo da clic aquí
Y para esta y más información, síguenos también en nuestras múltiples redes sociales: en Facebook nos encuentras como Azteca Chihuahua , vía Twitter @aztecachihuahua . Instagram como @tvaztecachihuahua y TikTok @tvaztecachihuahua o también visita más notas en nuestro sitio web www.aztecachihuahua.com












