Con la llegada del 2026, productores del campo mexicano y familias en zonas rurales vuelven la mirada a una de las tradiciones más antiguas para interpretar el clima: las cabañuelas. Este método empírico, transmitido de generación en generación, se basa en la observación detallada de los primeros doce días de enero como una referencia simbólica de cómo se comportará el tiempo a lo largo de todo el año.
Aunque no cuenta con sustento científico, las cabañuelas siguen siendo utilizadas como una herramienta complementaria para la planeación agrícola, especialmente en regiones donde la actividad del campo depende de la lluvia, la temperatura y la estabilidad del clima.
¿Qué son las cabañuelas y cómo se usan para predecir el clima?
Las cabañuelas consisten en asignar un mes del año a cada uno de los primeros doce días de enero. De esta manera, el comportamiento del clima el 1 de enero se interpreta como una señal de cómo será enero; el 2 de enero representa a febrero, y así sucesivamente hasta que el 12 de enero simboliza el mes de diciembre.
Durante este periodo, quienes siguen la tradición observan fenómenos como la temperatura, la presencia de lluvias, la nubosidad, la intensidad del sol y la dirección del viento, con el fin de construir un panorama general del año climático.
Observación diaria clave para agricultores y ganaderos
Para muchos productores, las cabañuelas funcionan como una guía inicial para tomar decisiones sobre siembra, cosecha y manejo del ganado. La práctica implica llevar una bitácora diaria donde se registran con precisión los cambios del tiempo y se relacionan con el mes correspondiente.
Esta observación constante permite anticipar, al menos de forma empírica, periodos de sequía, lluvias intensas o cambios bruscos de temperatura que podrían impactar la actividad agrícola durante 2026.
Origen milenario de las cabañuelas en México
El origen de las cabañuelas se remonta a tiempos antiguos y se asocia con calendarios utilizados por culturas prehispánicas como la maya y la azteca. Con el paso de los siglos, la tradición también incorporó influencias de la cultura judía y española, lo que dio forma al método que aún se practica en diversas regiones del país.
A pesar de los avances tecnológicos y los modelos meteorológicos modernos, esta costumbre se mantiene viva como parte del patrimonio cultural del campo mexicano.
Tradición sin base científica, pero vigente en 2026
Especialistas coinciden en que las cabañuelas no sustituyen los pronósticos meteorológicos oficiales, ya que carecen de rigor científico. Sin embargo, su valor cultural y su utilidad práctica para la organización comunitaria explican por qué continúan vigentes al inicio de cada año.
En 2026, miles de personas vuelven a observar el cielo durante enero, convencidas de que las señales del clima en estos primeros días ofrecen pistas sobre lo que vendrá en los próximos meses.
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