Los recibos impresos en papel térmico, comunes en supermercados, farmacias y cajeros automáticos, han sido objeto de creciente preocupación debido a su contenido químico. Aunque desde hace años se ha reducido el uso de bisfenol A (BPA), un conocido disruptor endocrino, este ha sido reemplazado por una alternativa no menos preocupante: el bisfenol S (BPS).
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BPS: ¿una alternativa más segura o igual de dañina?
El BPA fue ampliamente utilizado por décadas, pero su exposición —a través del contacto directo con la piel— se ha vinculado a infertilidad, desequilibrios hormonales, resistencia a la insulina y ciertos tipos de cáncer. Por ello, fue retirado de muchos productos, incluidos los recibos térmicos.
Sin embargo, el BPS, su sustituto más frecuente, ha demostrado comportamientos similares. Aunque su toxicidad ha sido menos estudiada, investigaciones recientes lo relacionan con alteraciones hormonales, efectos en la fertilidad y diabetes gestacional. Estudios en modelos animales y en mujeres embarazadas en China ya advierten de riesgos potenciales.
Absorción por la piel y riesgos acumulativos
Expertas como Nancy Hopf, de la Universidad de Lausana, y Andrea Gore, de la Universidad de Texas, coinciden en que tanto el BPA como el BPS pueden ser absorbidos por la piel. Aunque esta absorción no es inmediata, la exposición constante podría tener efectos acumulativos en el organismo, sobre todo para quienes manipulan recibos a diario.
California, una de las entidades más estrictas en normativas ambientales, ya ha clasificado al BPS como una sustancia tóxica para la reproducción.
¿Qué precauciones se pueden tomar?
Ante la falta de regulación más estricta en muchos países, especialistas recomiendan algunas medidas sencillas para reducir el riesgo de exposición:
- Evitar el contacto directo prolongado con recibos térmicos.
- No aplicar desinfectante de manos antes o después de tocar estos papeles, ya que puede aumentar la absorción de químicos.
- Lavar las manos lo antes posible tras manipular los recibos.
- Sostenerlos por la punta de los dedos y evitar guardarlos en bolsillos, carteras o mochilas.
- Siempre que sea posible, optar por recibos electrónicos, cada vez más disponibles en tiendas y bancos.
Una preocupación vigente en salud ambiental
El debate en torno al BPA no ha terminado, solo ha cambiado de forma. Lo que antes parecía una solución —reemplazar el BPA con BPS— ahora se perfila como una transición incompleta, con nuevos desafíos para la salud pública. La recomendación, por ahora, es clara: reducir la exposición y estar atentos a futuras investigaciones.
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