Una nueva tendencia viral vinculada a la pérdida de peso ha encendido las alarmas entre profesionales de la salud. Se trata de una práctica que consiste en colocar una capa de plástico film entre la boca y la comida para simular el acto de ingerir el alimento sin llegar a tragar. Lo que algunos usuarios presentan como un “truco” para reducir calorías, médicos y nutriólogos lo consideran una conducta riesgosa tanto a nivel físico como psicológico.
La práctica se originó en China y comenzó a expandirse rápidamente a través de plataformas digitales, donde se promueve como un método para controlar el hambre sin aumentar la ingesta calórica.
¿En qué consiste la tendencia de masticar comida con plástico film?
El procedimiento es simple: la persona coloca una lámina de plástico transparente sobre el alimento y luego lo mastica sin que exista contacto directo. La intención es estimular el gusto, el olfato y la textura para generar sensación de saciedad sin ingerir el producto.
Quienes promueven esta práctica sostienen que puede ayudar a “engañar al cerebro” y reducir antojos. Sin embargo, especialistas en nutrición advierten que el cuerpo no funciona bajo esa lógica simplista y que la estimulación sensorial sin ingestión no sustituye una alimentación equilibrada.
Riesgos de ingerir microplásticos al masticar plástico
Uno de los principales peligros señalados por expertos es la liberación de microplásticos. Al someter el plástico film a presión constante con los dientes, pequeñas partículas pueden desprenderse y ser ingeridas de forma involuntaria.
Aunque los efectos acumulativos de los microplásticos en el organismo aún están en estudio, investigaciones previas han detectado su presencia en sangre y tejidos humanos. La exposición reiterada podría tener consecuencias inflamatorias o metabólicas a largo plazo, aunque todavía no se cuenta con cifras concluyentes.
Además, el plástico film no está diseñado para resistir la fricción dental repetida, lo que incrementa la probabilidad de fragmentación microscópica.
¿Puede esta práctica provocar trastornos alimentarios?
Más allá del riesgo físico, psicólogos y especialistas en conducta alimentaria advierten que esta tendencia puede reforzar una relación poco saludable con la comida. Simular el acto de comer sin permitir la nutrición real podría derivar en patrones de restricción extrema o en episodios posteriores de ingesta compulsiva.
La idea de “engañar al hambre” puede normalizar conductas que se asocian con trastornos como anorexia, bulimia o trastorno por atracón. Expertos subrayan que las dietas basadas en privación sensorial no abordan las causas reales del sobrepeso ni promueven hábitos sostenibles.
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