Alcanzar las ramas de los árboles era uno de los retos que Erick Portillo se imponía cuando era niño. Años después, aquella facilidad para elevarse del suelo terminaría llevándolo mucho más alto: hasta superar la barrera de los 2 metros con 30 centímetros y competir frente a algunos de los mejores saltadores del planeta.
Originario de Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, Portillo construyó una trayectoria marcada tanto por sus resultados deportivos como por las dificultades que encontró mientras buscaba mejores condiciones para desarrollarse.
Su camino ya incluye una participación olímpica, medallas internacionales y un lugar entre los principales exponentes mexicanos de una disciplina en la que también comparte protagonismo con su hermano Jair.
¿Por qué le dicen “Chapulín” a Erick Portillo?
El apodo que todavía acompaña al atleta surgió mucho antes de sus primeras competencias internacionales.
Desde su etapa escolar, Portillo destacaba entre sus compañeros por su facilidad para brincar. Aquella característica hizo que comenzaran a llamarlo “Chapulín”, sin imaginar que precisamente los saltos terminarían definiendo su carrera profesional.
Lo que inicialmente era una habilidad natural comenzó a desarrollarse mediante el entrenamiento hasta conducirlo al salto de altura, disciplina en la que posteriormente empezó a destacar dentro de competencias juveniles.
Durmió debajo de las gradas para poder continuar entrenando
El crecimiento deportivo también implicó abandonar Chihuahua durante su adolescencia para buscar mejores oportunidades de preparación.
Una de las etapas más complicadas ocurrió mientras entrenaba en Querétaro. Sin suficientes recursos para pagar un lugar donde vivir, Portillo llegó a permanecer aproximadamente dos meses dentro de las propias instalaciones deportivas.
Durante ese periodo, durmió debajo de las gradas del estadio y utilizó una bodega y las colchonetas destinadas a los entrenamientos para refugiarse.
Las dificultades económicas no significaron el final de su preparación. El joven continuó entrenando y participando en competencias mientras intentaba abrirse camino dentro del atletismo nacional.
De competencias juveniles a representar a México en Juegos Olímpicos
Los resultados comenzaron a transformar aquellas dificultades en oportunidades.
Portillo consiguió triunfos en competencias juveniles internacionales y gradualmente aumentó su presencia en eventos de mayor nivel hasta conseguir uno de los objetivos centrales de cualquier atleta: representar a México en unos Juegos Olímpicos.
El chihuahuense formó parte de la delegación mexicana que compitió en París 2024, llevando su carrera al mayor escenario del deporte internacional.
La experiencia olímpica representó otro paso en una trayectoria que continuaría creciendo durante los años siguientes.
Erick Portillo alcanza los 2.30 metros en 2026
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en 2026.
El atleta consiguió superar los 2.30 metros en salto de altura, una marca que lo colocó entre los principales competidores internacionales de la disciplina.
El resultado estuvo acompañado por la medalla de plata en el Campeonato Mundial de Atletismo Indoor, consolidando su presencia dentro de la élite y convirtiéndose en uno de los logros más destacados de su trayectoria.
Aquella altura también adquirió un significado especial considerando el recorrido que había comenzado años atrás en Ciudad Cuauhtémoc.
Erick y Jair Portillo comparten podio representando a México
El 2026 también dejó una imagen particularmente significativa para la familia Portillo.
Durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Erick consiguió la medalla de oro en salto de altura, pero no fue el único chihuahuense de su familia que terminó en el podio.
Su hermano, Jair Portillo, obtuvo la medalla de bronce, permitiendo que ambos compartieran la ceremonia de premiación representando a México.
Los hermanos se han convertido así en dos de los nombres más destacados del salto de altura nacional.
Los Ángeles, el siguiente objetivo de Erick Portillo
La historia deportiva del “Chapulín” todavía tiene nuevos objetivos por delante.
Después de representar a México en París y alcanzar el podio mundial, Portillo mantiene la mirada en el próximo ciclo olímpico y en la posibilidad de regresar a unos Juegos con mayor experiencia internacional.
El siguiente gran destino será Los Ángeles, donde buscará llevar nuevamente el salto de altura mexicano al escenario olímpico.
De brincar para alcanzar las ramas de los árboles en Chihuahua a superar los 2.30 metros frente a los mejores del mundo, Erick Portillo convirtió aquella habilidad que le dio su apodo en una carrera que continúa elevando su propio límite
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